La sensibilidad, la nostalgia, los sueños, todo parecía haberse despertado a la vez.
Esa niña interior que pujaba por salir a jugar, olvidando lo cotidiano, correr, bailar, gritar, saltar… como si nadie la estuviera viendo...
Muchas veces se la hacía difícil permanecer dentro de esta vestimenta de adulto, teniendo que compartir conversaciones superficiales, vivencias sin más sentido que matar el tiempo, criticas a todo y a todos, alabanzas de lo intrascendente, …
Y se producía en ella una especie de vacío difícil de explicar… Era probable que su corazón estuviera escaso de alimento y se sientiera debilitado.. Allí seguía… demandando un abrazo estrecho, soñando con una caricia, quizás con el mismo amor que sentía, que trasmitía, pero que no sentía recibir como necesitaba, como ansiaba… Ser continente y contenido, flecha y diana, beso y boca.. allí seguía, con su afán de no crecer, de no haber crecido, de poder seguir siendo esa niña que desea sorprenderse con pequeñas cosas que se encuentran, casualmente, siempre al borde del camino…
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