miércoles, 4 de agosto de 2010


Y mientras la tarde calla, llega la noche y me habla, y adquiere importancia el tacto, la luz, la sombra, la almohada y te apareces de nuevo y me acaricias la espalda, y cuando abro los ojos, el alba me da en la cara. Y tanto me cuesta no amarte, que desisto.

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