domingo, 12 de septiembre de 2010

Salvar la vida a alguien es como enamorarse. La mejor droga del mundo. Días después aún caminas por las calles y todo te parece infinito. Una vez, durante varias semanas, no podía sentir el suelo, todo lo que tocaba era ligero... La abundancia se abría a mis pies, me caían flores del bolsillo. Te preguntas si te has vuelto inmortal, si también has salvado tu propia vida. Dios ha pasado a través de ti. Por qué negarlo... durante ese preciso instante, ¿fui Dios?

1 comentario:

  1. donde estas , no te puedo encontrar, donde vas sumergida en ansiedad , algunas veces te escondiste mejor, algunas veces te arrancaste el dolor...

    ResponderEliminar