Muchos son como las mariposas, llevan la belleza escondida en el fondo de su ser a la espera de un futuro cambio. Sí, también lloran como la oruga. Lo que ignoran es que esas lágrimas se cristalizarán no en dolores, sino en fuerzas para continuar y emprender el vuelo de las mariposas. Podemos estar sumergidos hoy en un capullo de confusiones, pero debemos entender que el volar sólo podrá llegar después de luchar por nuestras metas. Algunas veces las luchas son lo que necesitamos en la vida. Si Dios nos permitiese progresar sin obstáculos, nos convertiría en inválidos. No podríamos crecer y ser tan fuertes como lo somos hoy día.Y si vencemos y volamos, debemos tener presente nuestro origen; así como lo hace la mariposa. Jamás olvida su nobleza.
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